Un gran desconocido muy conocido

Cuanto más tiempo paso dentro de una clase, más convencido estoy de que cada alumno tiene unas necesidades educativas concretas. Entre todos los posibles casos de trastornos y dificultades del aprendizaje, uno de los más polémicos y controvertidos es el TDAH, siglas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Vamos a conocer mejor qué es el TDAH, cómo reconocerlo y cómo podemos trabajar en clase con niños que presenten este trastorno. Si eres profesional de la enseñanza, encontrarás en esta publicación algunas propuestas para trabajar en clase y entender qué pasa en el cerebro de estos niños. Si eres madre o padre de un niño con TDAH, este post te va a servir para comprender mejor a tu hijo o hija. Además, estoy seguro de que te será de lo más esclarecedor el testimonio de la madre de un niño con TDAH que transmite perfectamente cómo ha sido su propia experiencia. Verónica Martín, que además es coadministradora de un grupo y página que ofrece apoyo e información sobre el TDAH para adultos.

Qué es el TDAH y cómo reconocerlo

Vamos a definirlo

TDAH son las siglas de “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad“. Es un trastorno neurobiológico que afecta principalmente al neurodesarrollo y las personas que lo padecen ven afectada su capacidad para prestar atención, para regular los niveles de actividad y para controlar sus impulsos. Por lo tanto, este trastorno no va a afectar únicamente al ámbito escolar, también se verán afectados el ámbito social y familiar. Los tres síntomas característicos que mejor definen este trastorno son:

Hiperactividad

Inatención

Impulsividad

TDAH por todas partes

A pesar de que últimamente se escucha cada vez más este término en el entorno académico, no solo afecta a la población escolar. Podría verse afectado, como he mencionado antes, el ámbito familiar y social, incluso el ámbito laboral en edad adulta. Pero nos centramos en los niños. Cuando empecé a investigar sobre este trastorno, empecé a reconocer los síntomas en casi todos los niños que veía por todos lados. ¡TDAH por todas partes! Sin embargo, no todos los casos que parecen TDAH, finalmente lo son. Es normal que los niños sean muchas veces olvidadizos o desorganizados, algunos niños son más inquietos y otros se distraen con facilidad, pero esto no quiere decir que sean todos casos de TDAH. Consulté el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y los requisitos de este trastorno están bien definidos. Los tres síntomas nucleares son:

  • Inatención: es la dificultad para centrar y mantener la atención en un estímulo, se distraen fácilmente, son muy olvidadizos y dejan tareas sin acabar debido a estas distracciones.
  • Impulsividad: hace referencia a la dificultad para controlar sus impulsos, hablan excesivamente, responden antes de terminar la pregunta que se le esté haciendo,
  • Hiperactividad: necesitan moverse constantemente, se levantan, saltan, tienen dificultades para tranquilizarse.

Cómo identificarlo – Diagnóstico

Generalmente, la detección parte del centro educativo, pero también desde el entorno familiar. El profesor o profesora puede identificar que existe una dificultad en el aprendizaje, o incluso algunas de las señales que encajan con los síntomas del trastorno. Una clase es un entorno favorable para detectar el TDAH. El departamento de orientación del centro educativo determinará si la sospecha de TDAH es sólida o no realizando una evaluación. Lógicamente, es recomendable que el niño o niña sea también atendido en su Centro Médico por los especialistas de la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil.

Comentaba antes que no todo lo que parece TDAH finalmente lo es. Hay algunas condiciones que se deben cumplir para que podamos considerar que un niño padece este trastorno. El cuadro que se describe en el DMS-5 es el siguiente:

  • Patrón persistente de inatención, hiperactividad e impulsividad que afecte al desarrollo.
  • Presentar los síntomas antes de los 12 años.
  • Los síntomas se presenta en dos o más contextos: académico, laboral, social y familiar.
  • Los síntomas afectan claramente al funcionamiento social, académico o laboral, implica un deterioro en su calidad de vida.
  • Los síntomas no se deben a otros trastornos psicóticos o efectos de fármacos u otras sustancias.

La presentación del TDAH puede ser:

  • Combinada: si se presenta los tres síntomas nucleares simultáneamente. Es decir, el niño presenta inatención, hiperactividad e impulsividad.
  • Predominancia de inatención: presenta los síntomas de déficit de atención, pero no los de hiperactividad e impulsividad.
  • Predominancia de hiperactividad e impulsividad: presenta los síntomas de hiperactividad e impulsividad, pero no los de inatención.

Comorbilidad

El TDAH es un trastorno con un alto porcentaje de cormobilidad. Es decir, es común que, además del TDAH, un niño pueda padecer otros trastornos asociados, como trastornos de conducta, negativista desafiante, del sueño, ansiedad o del espectro autista. Esto hace que sea más difícil realizar el diagnóstico.

Cómo es el cerebro de un niño con TDAH

Un trastorno real

Muchas personas se muestran escépticas frente a este trastorno. Sin embargo, actualmente hay fundamentos científicos que respaldan este trastorno como una patología del neurodesarrollo, es decir, que hay algo en el cerebro que funciona diferente. Me he estado documentado concienzudamente y he encontrado numerosas investigaciones centradas en este trastorno. Voy a hacer la misma tarea que le propongo a mis alumnos en clase: voy a explicar lo que pasa en el cerebro de un niño con TDAH con mis propias palabras.

El cerebro y el TDAH

Primero, vamos a conocer un poco mejor cómo es el cerebro. Parece un misterio y lo es, pero cada vez lo vamos conociendo un poco mejor. No me voy a extender demasiado en la anatomía ni funcionamiento cerebral, únicamente lo imprescindible. Arriba puedes ver dónde están cada lóbulo. Y a continuación, cuáles son sus funciones.

  • Lóbulo frontal: es la parte delantera del cerebro. Se encarga de algunas funciones motoras, del razonamiento, resolución de problemas, lenguaje y emociones.
  • Lóbulo parietal: está en la parte superior, entre el lóbulo frontal y el occipital. Se encarga principalmente de las funciones sensoriales, pero también se relaciona con el lenguaje.
  • Lóbulo occipital: se encuentra en la parte trasera del cerebro. Se encarga de interpretar imágenes, reconocer el espacio, los colores, el movimiento… En definitiva, este lóbulo se relaciona con la visión.
  • Lóbulo temporal: está a cada lado del cerebro, tras la sien. Se encarga de varias funciones, pero resaltamos las relacionadas con el lenguaje, la audición y la memoria.

Hay más partes, como el lóbulo límbico, ínsula y cerebelo, pero en relación con lo que vamos a ver, es suficiente. Sin embargo, por estar estrechamente vinculadas con mi especialidad, voy a incluir las áreas de Broca y Wernicke, relacionadas con el control del habla y la comprensión del lenguaje respectivamente. Todas las partes del cerebro trabajan como un gran equipo coordinado, no de forma aislada.

Nos interesa saber también cómo viaja la información de una neurona a otra. En la conexión entre dos neuronas, cuando la neurona A va a transmitir información a la neurona B, se libera durante un breve periodo de tiempo unos neurotransmisores. La neurona A envía esos neurotransmisores para que la neurona B los capte. Después de un tiempo, los neurotransmisores que no han sido captados por la neurona B son recogidos por la neurona A, la misma que los había mandado.

Vamos a ver algunos tecnicismo que vamos a oir relacionados con el funcionamiento del tejido cerebral, sobre todo si vas a visitar o has visitado ya a algún especialista. Esa conexión que se da entre neuronas se llama sinapsis, y el espacio donde se da ese intercambio de neurotransmisores, espacio sináptico. Los neurotransmisores implicados en esta comunicación entre neuronas son la dopamina, noradrenalina y serotonina, aunque hay otras sustancias neurotransmisoras y soy consciente de la diferencia entre neurotransmisor y hormona, no voy a profundizar más.

Lo que funciona de forma diferente en el cerebro de un niño con TDAH es, precisamente, que los neurotransmisores están menos tiempo disponible. Es decir, la neurona A recoge demasiado rápido los neurotransmisores que envía a la neurona B y el mensaje no llega correctamente. Esto se llama recaptación. El funcionamiento anómalo de estos neurotransmisores se debe a la alteración en los genes relacionados con la dopamina (D1), noradrenalina (Alpha 2), serotonina y otros neurotransmisores. Por lo tanto, el de origen genético en la mayoría de los casos. Por suerte, hay algunos tratamientos que ayudan a normalizarlo.

Respuesta educativa

Respuesta educativa

Por las características que define el TDAH, los niños con este trastorno presentan una serie de dificultades en el aprendizaje, que nosotros como docentes debemos tener en cuenta en clase. Normalmente, el rendimiento de estos niños suele ser más bajo que el resto de sus compañeros. Algunas de las dificultades del aprendizaje que presentan estos niños son:

  • Dificultades en la lectoescritura.
  • Dificultades en las áreas instrumentales.
  • Pueden presentar dificultades en el habla.

Además, también suelen presentar dificultad o desarrollo deficiente de las habilidades sociales, lo que puede afectar a cómo se relacione con sus compañeros de clase.

Vamos a ver algunas iniciativas que pueden ser útiles para trabajar en una clase en la que se encuentre un niño con TDAH.

  • Instrucciones claras y concretas. Explica claramente en qué consiste la tarea, dejando muy claro los pasos que hay que dar. Intenta simplificar las tareas, no divagues.
  • Todo bien organizado. El espacio debe estar lo más ordenado posible para evitar distracciones. Las actividades que vamos a hacer cada día deben estar bien definidas, de esta forma, el niño se podrá anticipar. Deja el horario a la vista en clase.
  • La rutina mejor que la improvisación. Esto facilita que el alumno se anticipe a lo que va a pasar y que sepa qué hay que hacer en cada momento. De todos modos, si cambias algo de esa rutina, te recomiendo que se lo expliques previamente al niño.
  • Utiliza material de apoyo. Generalmente, el material audiovisual es más eficaz para captar la atención de los niños. Así que, usa fotos, videos, gráficos, dibujos, colores…
  • Un niño ayuda a otro niño. Esta medida la uso mucho en clase. Asigna un alumno tutor, generalmente de los que tienen un ritmo más alto de trabajo, para que ayude a este niño. Tiene muchos beneficios, por ejemplo: ayuda a mejorar las habilidades sociales, refuerza los lazos entre los compañeros y regula los diferentes ritmos de trabajo en clase.

Además de las medidas metodológicas y recomendaciones para clase, el tratamiento implica otros puntos:

  • Atención psicológica: implica también la atención a los padres, para explicarles qué es el TDAH y como atender a su hijo para mejorar una serie de aspectos psicológicos.
  • Intervención escolar: los profesores juegan un papel fundamental en la detección del TDAH. Como docentes, podemos adaptar algunas tareas atendiendo a las características del niño, como intentar que las preguntas no sean demasiado largas o dar una responsabilidad que implique levantarse, como repartir algún material.
  • Tratamiento farmacológico: mejora notablemente los principales síntomas del TDAH, como la atención o la hiperactividad. Se debe tener en cuenta los efectos secundarios.
Tratamiento farmacológico

Tratamiento farmacológico

En este punto no me voy a extender demasiado. Los fármacos disponibles tiene fundamentalmente la función de inhibir la proteína encargada de la recaptación de los neurotransmisores y tiene que ir indicado por un especialista. Sin embargo, a pesar de que la diferencia entre tomar o no tomar el medicamento es significativa, el tratamiento debe ir acompañado de la intervención educativa en el centro escolar y otras indicaciones en casa. Generalmente, los medicamentos indicados para tratar el TDAH son:

  • Metilfenidato
  • Atomoxetina
  • Guanfacina
  • Clonidina

Entrevista y testimonio de Verónica Martín

  • ¿Qué reacción o respuesta encontraste desde el centro educativo?
  • ¿Cómo crees que se podría mejorar la atención a alumnos con TDAH desde la escuela?

Cada profesor tiene una metodología diferente, pero a rasgos generales he ido encontrando que en la medida de sus posibilidades intentan ayudar a mi hijo a integrarse en la dinámica de la clase, aunque a veces y dependiendo del nivel de excitación o nerviosismo del niño en algunos momentos no sea tan fácil de realizarse. Entre otras técnicas que me han comentado sus profesoras que han usado con él y realmente han surtido efecto está sentarlo cerca del profesor con niños trabajadores pero poco habladores, darle un toque en el hombro o en la mesa durante las explicaciones para ayudarle a centrar de nuevo su atención, en algunas asignaturas dejar que utilicen un borrador además de la hoja del exámen para que puedan dibujar literalmente los problemas y así estructurar mejor las ideas para aplicarlas al papel y, cuando está evidentemente más activo, hacer que se levante de su asiento para ir a buscar cualquier cosa permitiendo que la aceleración mental del momento se atenúe mediante la actividad física.

Verónica Martín Díaz

Técnico en Gestión Administrativa. Madre y coadministradora de Ayuda TDAH Adultos

  • ¿Cómo es vivir con un niño con TDAH?
  • ¿Qué consejo o recomendación darías a una familia a la que se le comunica que su hijo o hija tiene TDAH?

Que tengan mucha paciencia y que comprendan que los síntomas más difíciles de controlar en el trastorno son la impulsividad y la gestión de emociones. Sus acciones siempre van a responder a estímulos externos, si les hablas alto ellos elevarán el tono de voz, pero no podrán controlarlo porque normalmente no tienen un término medio, pasan de reir a llorar y viceversa en menos de un segundo. Además, respecto a la medicación, cada organismo es diferente y el TDAH puede llevar en algunas ocasiones otros trastornos añadidos como el obsesivo compulsivo y el negativista desafiante, lo cual deriva en tener que probar varios compuestos diferentes e ir ajustando las dosis según la necesidad de cada uno.

Tan solo diferente

Soy madre de niño TDAH, el cual es genético y hereditario. Que sea un transtorno no significa que sea algo negativo, tan solo diferente. Con la debida ayuda, esos niños pueden llegar muy lejos, ya que, su capacidad intelectual es normal, o en muchos casos presentan una capacidad intelectual por encima de la media, pero no saben canalizar sus aptitudes. De hecho, mi hijo tiene un talento enorme para la música, sobre todo el piano, aunque en el colegio le cueste bastante equipararse al nivel académico de sus compañeros en el resto de asignaturas.

Mi primera reacción fue darle las gracias a la psiquiatra, llevarme a mi hijo del hospital y jurarme a mí misma que no medicaría nunca a mi hijo

Cuando comenzó el primer año de educación infantil (no fue a la guardería) su tutora, a la cual estaré eternamente agradecida, nos pidió permiso para que la psicóloga asignada al colegio lo evaluara. El resultado era muy claro, mi hijo era diferente a los demás y debía ser remitido a la USMIJ (Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil) del hospital para determinar el motivo por el cual no encajaba con el comportamiento normal de los niños de su edad.

Después de varios meses, la psiquiatra encargada de atender su caso nos indicó que el niño padecía TDAH con el consecuente (aunque no demasiado acusado) retraso madurativo y que necesitaría de medicación para llevar una vida normal. Mi primera reacción fue darle las gracias a la psiquiatra, llevarme a mi hijo del hospital y jurarme a mí misma que no medicaría nunca a mi hijo, sobre todo después de leer tantos comentarios negativos en internet. Comenzó el segundo año de infantil y volvió a repetirse la misma historia: tutora, psicóloga y USMIJ. Me ví tan acorralada que no me quedó otra que comenzar a medicar a mi hijo.

El tratamiento farmacéutico no lo deja dormido, solo estimula su concentración.

Al principio, para tomarse la medicación, tenía literalmente que empujar la pastilla en la garganta de mi hijo con todo el dolor de mi corazón, porque el niño tenía 2 únicas reacciones: masticar la pastilla o escupirla. Poco tiempo después, pude ver la mejoría que iba proporcionando la medicación, e investigué para informarme mejor sobre el trastorno. Pero se debe tener en cuenta que la medicación no es milagrosa. Debe ir acompañada de terapia conductual y la implicación y compenetración entre la familia, el colegio y los especialistas médicos. A medida que iba conociendo mejor los síntomas del trastorno, me empecé a ver reflejada en ellos, así que acudí con mi madre a una charla de la USMIJ que denominan “escuela para padres” sobre TDAH y le pedí a mi madre que me acompañara para confirmar mis sospechas, que pude comprobar que no eran infundadas. Así que tuve que mejorar yo y cambiar mi forma de hacer las cosas porque no puedo exigir a mi hijo lo que no soy capaz de hacer yo.

Mi hijo es TDAH porque lo heredó de mí. El tratamiento farmacéutico no lo deja dormido, solo estimula su concentración. Pagaría lo que fuese porque, cuando yo era pequeña, hubiese existido este tratamiento para ayudarme a mí en la etapa escolar. Pero en cambio encuentro infinidad de personas que, o bien niegan el trastorno, o bien asustan a los recién diagnosticados para que no se mediquen. Es completamente injusto juzgar una enfermedad o un trastorno sin conocerlo de verdad. Somos bichos raros o “frikis” a ojos de los demás. Prefiero mil veces la etiqueta que me pueda poner una farmacéutica o un diagnóstico, que volver a sufrir las etiquetas que la sociedad me ha impuesto durante años. Llevo 4 años medicándome, casi 2 años menos que mi hijo, y en éstos últimos años he conseguido lograr más metas que en los 20 años anteriores.

La primera reacción al saber que tu hijo es TDAH es de un miedo irracional, yo me harté de llorar, a continuación tienes 2 opciones: asumirlo e intentar ayudar a tu hijo, o no asumirlo y echarle la culpa de todas las malas consecuencias en que derivan el trastorno al niño o a la sociedad que nos rodea. Ser madre de un niño TDAH no es nada fácil, debes tener una vida muy estructurada: tus horarios no deben estar demasiado saturados porque tu hijo tarda más que cualquier otro niño en relizar una tarea cualquiera además de demandar mucha más atención porque los continuos despistes hacen que la mitad de las cosas se le olviden. Además, tu casa debe estar muy ordenada, con la mínima cantidad de objetos en el exterior del mobiliario y el interior lo más organizado posible, a veces ya no sé qué ingeniar para buscar zonas extras de almacenamiento en casa, porque el exceso de adornos son estímulos que hacen que se distraiga aún más y si no hay orden en el interior puede suponerle horas para encontrar cualquier cosa que necesite para llevar a cabo sus tareas.

No comprenden que la mayor parte de las acciones de mi hijo se deben al trastorno en lugar de a su personalidad

Las personas fuera de tu hogar no suelen ser demasiado tolerantes porque no entienden el modo de organizar los horarios y por qué siempre ando falta de tiempo para salidas o reuniones o la necesidad permanente de organización, o no comprenden que la mayor parte de las acciones de mi hijo se deben al trastorno en lugar de a su personalidad. Tengo conocidos los dos extremos de personas: amistades que opinan que Iván es un niño dulce, amable y muy cariñoso. Y en el otro extremo, por poner un ejemplo, el desagradable episodio en el que un grupo de madres solicitó la expulsión del colegio dónde está escolarizado mi hijo, lo cual no se llevó a cabo en ningún momento.

Nos ha devuelto la sonrisa a mí y a mi familia

A pesar de todo, compensa sobremanera hacer el esfuerzo, porque mi hijo ha sido mi mayor empuje en la vida. Me ha consolado en numerosas ocasiones y nos ha devuelto la sonrisa a mí y a mi familia, además de ser el principal pilar entre mi pareja actual y yo desde hace años.

Verónica Martín - Madre de un niño con TDAH y coadministradora de Ayuda TDAH adultos.

Síntomas nucleares

Los tres síntomas nucleares del TDAH son la inatención, hiperactividad e impulsividad. El trastorno se puede presentar con predominancia de inatención, predominancia de hiperactividad e impulsividad, o combinado.

Más los niños que las niñas

Los niños son más propensos que las niñas a padecer este trastorno. Por cada niña diagnosticada de TDAH hay cuatro niños que lo padecen.

Tratamiento

Para favorecer una mejora significativa, el tratamiento del TDAH debe ser simultáneamente psicológico, educativo y farmacológico.

Referencias bibliográficas
  • American Psychiatric Association (2014), Guía de Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM 5. Arlington, EE.UU: American Psychiatric Publishing.
  • Fundación CADAH (2012), Fundación CADAH.org. Santander, España. Recuperado de www.fundacioncadah.org
  • Giner I Bayarri, G. (2015), La Neurofisiologia Clínica y el Tdah. Valencia, España: Instituto Valenciano de Neurofisiología Clínica – Lulu.com
  • Shire Pharmaceuticals Ibérica (2015), TDAH y tú. Madrid, España. Recuperado de www.tdahytu.es
  • Soutullo Esperón, C. & Díez Suárez, A., (2007), Manual de diagnóstico y tratamiento del TDAH. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.

1 Comentario

  1. Gabriela blanco

    Muy buena explicacion en mi caso me ha costado aprender a manejarlo de 4 mujeres excelentes a un niño de 8 que para la gente es de otro planeta gracias

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