¿Hacemos un huerto?

No hay nada como un huerto escolar para que los alumnos aprendan verdaderamente a respetar las plantas y otros seres vivos. Pero también les ayuda a ser más autónomos e independientes, fomenta la creatividad y la responsabilidad. En definitiva, una tarea tan simple como sembrar y regar puede convertirse en una completa experiencia educativa. El gran inconveniente es cuando no hay disponible un espacio físico para llevar a la práctica un proyecto así. En muchos colegios no hay forma de encontrar ni una parcelita de terreno en la que se pueda sembrar algo. Ese ha sido mi caso, y aquí te propongo una solución.

Cuestión de espacio

Lo dicen una y otra vez en la facultad de Educación: la manipulación directa es la mejor forma para aprender: ver, oler, tocar, sentir, en definitiva usar directamente los sentidos y no observando fotografías o ilustraciones en un libro de texto. El colegio en el que trabajo es pequeño y urbanita; no hay nada de terreno sobre el que sembrar o instalar un huerto. Sin embargo, si hay un patio y una pequeña terraza para trabajar en este proyecto. Poco más de 4 o 5 metros cuadrados. Suficiente.

Todos a una

Decía J. J. Rousseau que los padres deben participar activamente en la educación de sus hijos. Creo que está en lo cierto, me gusta la idea, y además, creo que padres y madres en clase pueden enriquecer la experiencia educativa con sus puntos de vista. Por lo tanto, decido que las familias deben estar implicadas en esta iniciativa. Invito a algunos padres y madres para trabajar todos juntos: profe, padres y alumnos. Entre todos nos coordinamos lo mejor que podemos para conseguir todos los materiales: los alumnos traen cartones de huevos, madres y padres consiguen palets, brochas y tierra, yo llevo la pintura, un martillo y clavos. Mi amigo José Martín Pajares me consigue un trozo gigante de vinilo. Mi compañera Mariló, de la etapa Infantil, es una fuente de ideas y creatividad, y participa también con sus alumnos de 4 años, diseñan espantapájaros y un huerto colgante. Algunos alumnos de ESO también colaboran para preparar la tierra y colocar el plástico de vinilo que vamos a usar para forrar los palets que van a soportar el sustrato. Colabora hasta mi madre, que me compra semillas de tomate, pepino y rábano para el huerto del cole. Todos a una.

Los semilleros

Echamos un ojo a los materiales que vamos a necesitar. Para los semilleros:

  • Cartón de huevos: el término exacto es “maples” y es un material que podemos encontrar en cualquier casa. Está fabricado con papel y cartón reciclado, y además es biodegradable. Lo vamos a usar como semillero, al regar se convertirá en una pasta que la raíz atravesará sin dificultad.
  • Sustrato: lo ideal es tierra de algún huerto o campo donde se cultive. Pero si no es posible conseguir y transportar “tierra de verdad” podemos hacer uso de susutrato o mantillo que podemos encontrar en tiendas y grandes superficies.
  • Semillas: podemos encontrar sobres de semillas en tiendas y grandes superficies. Generalmente, estos sobres de semillas van acompañados de algunas instrucciones sobre cómo y cuándo sembrar. Algunas semillas, como las de calabaza, necesitan ser rehidratadas previamente.
  • Botella con difusor: nos va a resultar útil para humedecer los semilleros sin empaparlos demasiado.

Vamos a olvidar los vasos de yogurt, en primer lugar porque son de plástico y no son biodegradables, y en segundo lugar, porque está muy visto ya. Necesitaremos un poco de sustrato o mantillo para nuestras semillas. Cuando hice esta práctica en la universidad observé que para conseguir que la semilla germine únicamente necesita unas condiciones de humedad determinadas. Sin embargo, para tener más probabilidades de que el brote prospere es necesario los nutrientes que contiene la tierra. Vamos a usar mantillo o sustrato en los cartones de huevos, que están fabricados con material reciclado y biodegradable, cuando los brotes estén listos, enterraremos el semillero directamente en la tierra. La humedad convertirá los cartones de huevo en una pasta y las raíces la pueden perforar sin problema.

El huerto

Como decía, no hay sitio donde sembrar en el cole. Por lo tanto, toca poner en funcionamiento el ingenio y la creatividad para resolver esta situación y poder tener nuestro huerto escolar. Vamos a necesitar más tiempo y materiales para preparar lo esencial para trasplantar los semilleros:

  • Palet: preferiblemente europeo, porque son más resistentes, pero vale cualquier tipo de palet. Vamos a utilizar su estructura, tanto para sembrar en suelo, como en vertical. Podemos cambiar la disposición de los listones para formar recipientes donde colocar algunos semilleros y cubrir de tierra.
  • Martillo y clavos: es fundamental para cambiar la disposición de los listones de madera.
  • Lija: para dejar la madera libre de astillas. Generalmente, la madera de un palet es tosca y está llena de imperfecciones que pueden suponer un riesgo para nuestros alumnos.
  • Plástico de vinilo: es grueso y resistente. Ten en cuenta que la humedad puede deteriorar la madera, por lo tanto, si damos una mano de pintura y forramos los huecos donde vamos a sembrar con plástico, vamos a conseguir que nuestro “huerto artificial” sea más resistente y duradero.
  • Grapadora de tapicero: nos va a venir bien para colocar el plástico de vinilo correctamente y rematar algunas cosas más.
  • Grava para drenaje: cuando coloquemos el plástico, debemos perforarlo y poner una primera capa de grava para drenar el sobrante de agua al regar.
  • Sustrato: es esencial para poner en marcha todo el proyecto. Vamos a necesitar tierra o mantillo para los semilleros y el resto del huerto.

Las cajas de plástico de fruta que suelen sobrar en las plazas de abasto pueden ser una buena alternativa o complemento para preparar nuestro huerto. De hecho, la capacidad es mayor y las plantas crecerán con más fuerza y serán más resistentes.

Mamás, papás, help!

Desde luego, ha sido posible hacer realidad la idea de tener un huerto en el cole gracias a la colaboración que he recibido de las familias y compañeros. Lo imprescindible es que los alumnos vivan esta experiencia con la compañía de madres y padres de los compañeros de clase.

Podría haber dado instrucciones y dividir la clase en equipos, pero pensé que sería más interesante que cada equipo fuese guiado por un padre o madre, y que estuvieran formados por alumnos de Educación Primaria e Infantil. Pues así fue. Pude contar con la colaboración de varias madres y padres, más los alumnos de 2º de Educación Infantil y su tutora. En absoluto había orden ni silencio en clase; la actividad y la atmósfera en clase generaba lógicamente nerviosismo entre los alumnos. El clima en clase fue similar cuando algunas madres y padres vinieron al cole para ayudar con el transplante de los brotes. Todos estaban nerviosos y hablaban sin parar. En estos momentos debemos conservar la calma y tener paciencia. La actividad se va a realizar, pero en estas situaciones los niños están en estado puro. Sin embargo, cuando las tareas para cuidar el huerto se convierten en rutina, los alumnos ganan en autonomía, van sumando tareas a las rutinarias, aprenden a observar con mayor precisión, resuelven problemas tomando sus propias decisiones, en definitiva, empiezan a aprender y crecer exponencialmente.

¿Para qué todo este jaleo? Ganamos transparencia con los padres y madres, que entran en clase, participan en actividades y trabajan en la misma dirección que el docente y lo conocen mejor. Tanto los padres como los alumnos van a adoptar e identificar otros roles. En el caso de los padres, van a actuar como docentes o monitores en el desarrollo de una tarea fuera del ámbito doméstico. Por otro lado, los alumnos identifican este rol docente en otra figura que no es el profe y, sea su madre o padre, o la de un compañero, también pueden aprender cosas. A su vez, los alumnos van a trabajar realmente en equipo, van a ser responsables de un ser vivo y no debemos dar demasiadas instrucciones: “vamos a preparar las semillas, vamos a regar, vamos a observar…” Podemos hacer algunas preguntas para que reflexionen y orientar las observaciones y actuaciones de los alumnos. Tras las tareas es necesario hacer más preguntas en gran grupo para comprobar qué están aprendiendo, lo que ha observado un alumno puede no haberlo visto otro. Podemos dedicar los últimos minutos de clase para compartir experiencias y organizar las próximas sesiones.

El huerto escolar

Un huerto escolar en el colegio, desde el punto de vista educativo, es realmente una experiencia inolvidable y muy completa. No solo aprenden a sembrar unas semillas y cuidar unas plantas, sino que aprenden a trabajar en equipo, respetar los seres vivos, asumir compromisos y responsabilidades, y ganan confianza en sí mismos y autonomía.

Familia y escuela

Un proyecto así es perfecto para invitar a la familia a clase, que participen activamente en las actividades y olvidar la idea tradicional de enseñanza centrada en el docente, para centrarnos en los alumnos y en el aprendizaje. Los padres y madres deben ser aliados del docente y apoyar el proceso de aprendizaje. Participar de forma conjunta en actividades en clase es una buena forma de hacerlo.

Más educativo de lo que parece

Nuestros alumnos aprenden conceptos relacionados con las Ciencias Naturales, desarrollan habilidades sociales y valores. Pero el modo en el que aprenden es también importante. Se les presenta un reto o problema que deben resolver partiendo de observaciones, deben utilizar la creatividad y la imaginación para deducir la solución y tomar sus propias decisiones. Esto es realmente útil para aplicar a cualquier reto que se les presente en el futuro.

Te animo a que propongas un huerto escolar a tus alumnos y compartas con ellos una experiencia de aprendizaje que recordarán siempre. Si ya has llevado a cabo una actividad así, me interesa mucho saber qué tal te ha ido. No lo dudes, deja un comentario y comparte tu experiencia.

2 Comentarios

  1. ROCIO DUTOIT

    Muy buen trabajo,mi hija está encantada con su mejorana.Disfrutó muchisimo con el huerto.MUCHAS GRACIAS.

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    • Javier

      Muchas gracias. La verdad es que recibí mucha ayuda de los padres y así da gusto trabajar. 😊

      Responder

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